
La piedra no olvida, tampoco el silencio
que habita en los valles de América al sur
por quinientos años, arenal del tiempo,
sube del martirio Tupac Amaru.
Los cuatro caballos del duro escarmiento
nos descuartizaron la historia y la luz
y Tupac Amaru disperso en los vientos
pasa con el cóndor del Plata al Perú.
Del Ande al llano, ni un día en los días
tu gente de cobre dejó de luchar.
Por quinientas sombras,
del niño al ancianono
pasó el olvido y no pasará.
Baguala rebelde, socavón del huayno
América vuelve cada día al sol
y en el irredento llanto de los sikus
reclaman tus pueblos la liberación.
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